No es lo mismo grabar un jingle para un aviso masivo que construir la identidad sonora de una compañía que nunca va a sonar en televisión abierta. Acá trabajamos con el segundo caso: empresas de logística, tecnología industrial y servicios profesionales que necesitan sonar consistentes en llamadas, videos de capacitación, presentaciones en ferias y audios internos.
La mayoría de estos clientes llega con un brief escrito y ninguna referencia sonora. Ese es el primer problema a resolver. Antes de encender un micrófono, definimos el tono: si la marca tiene que sonar cercana o distante, técnica o cálida, si el locutor va a ser reconocible o neutro. Después vienen las pruebas de escucha con gente de la propia empresa, que suele tener expectativas muy distintas a las del departamento de marketing.
El resultado no es una pieza única. Es un set de recursos: cortina institucional, versión corta para redes, locución para IVR y una variante instrumental para videos donde la voz compite con el texto en pantalla. Todo masterizado por separado, porque un mismo archivo no funciona igual en un parlante de oficina que en los auriculares de un cliente.
Si querés ver cómo armamos el proceso completo, está detallado en nuestras prestaciones. Y si tu caso es distinto al de una agencia tradicional, conviene escribirnos directo desde contacto.
Piezas de entre 10 y 30 segundos pensadas para sobrevivir a la repetición. Trabajamos con un motivo melódico corto, fácil de tararear, y lo adaptamos a distintos formatos sin perder el reconocimiento. Se entrega con guía de uso para que la marca no lo deforme en cada campaña.
Definimos cómo suena la empresa en contextos donde no hay imagen: llamadas en espera, audios de onboarding, videos de producto. Incluye selección de locución, tratamiento de música y reglas básicas para que cualquier proveedor futuro respete el mismo criterio.
Una misma pieza entregada en versiones para radio, redes, presentaciones y sistemas de audio corporativo. Ajustamos loudness, controlamos picos y verificamos inteligibilidad de la voz en parlantes chicos, que es donde suelen aparecer los problemas.
Elegimos y dirigimos la voz según el segmento al que apunta la marca. No es lo mismo un locutor para un cliente industrial que para una empresa de servicios financieros. Grabamos variantes de tono y ritmo para que el cliente elija con material real, no con descripciones.
Trabajar con marcas que pautan en varios países obliga a resolver cosas que no aparecen en un disco: versiones por mercado, locuciones en dos idiomas, aprobaciones de cliente en medio de la sesión. Estos son los puntos donde un estudio de grabación publicitaria privado marca la diferencia frente a una sala alquilada por hora.
Cuando una campaña tiene fecha de salida en televisión, no sirve compartir pasillo con otro proyecto. Reservamos la sala completa para el equipo de agencia, el cliente y los músicos, con control de acceso y sin interrupciones durante la toma de voces.
Antes de escribir una nota, traducimos el brief de marca a un mapa de referencias: tempo, registro vocal, instrumentación y qué palabras del claim tienen que quedar inteligibles. Así se evitan las rondas infinitas de "no es lo que imaginábamos".
Las empresas que venden a otras empresas también suenan en llamadas, videos de producto y ferias. Definimos un tono corporativo que no compita con la voz del locutor y que se sostenga igual en un webinar que en un spot de radio.
Un mismo audio tiene que rendir en TV abierta, cuña radial, YouTube y reel vertical. Entregamos másters separados por canal, con loudness controlado y sin que la voz quede tapada por la cama musical en parlantes de celular.
Stems, versiones instrumentales, voces limpias y alternativas de mezcla quedan catalogados con nombre de campaña y fecha. Cuando la marca pide un corte de 10 segundos dos años después, no hay que reconstruir nada desde cero.
Si tu equipo trabaja con agencias o departamentos de comunicación y necesita coordinar varias entregas para una misma campaña, conviene revisar el proceso antes de entrar a cabina.